FRANCO Y LA BRUJA Franco llegó a su casa un día antes de lo que tenía previsto. Había viajado por negocios, como todos los meses. Fue sigiloso al entrar: quería darle una sorpresa a su esposa. Dejó el portafolio sobre un sofá, y mientras se aflojaba la corbata, escuchó atentamente para saber dónde se encontraba su mujer, y así ir a darle la sorpresa. La casa estaba silenciosa. Por la hora, supuso que estaría en la cocina, preparando la cena, pero al llegar a la cocina ésta estaba vacía. Subió por la escalera hasta el segundo piso, allí se hallaban los cuartos. Al pasar bajo la trampilla del ático, escuchó que arriba había ruidos, y al levantar la vista, una cara horriblemente envejecida lo estaba mirando desde el hueco cuadrado de la trampilla. Seguidamente la espantosa anciana bajó de un salto, quedando al lado de él, y sin darle tiempo a nada, lo apartó de un manotazo que lo hizo caer. A pesar de su aspecto decrépito, la anciana pos...